“Contemplar el mundo enseña a embellecerlo” Raúl González Tuñón. Después de matarme en busca de alguna frase, párrafo o siquiera alguna línea que me conmueva al ciento por ciento, después de leídas y leídas exhaustivas al material, creyendo que se me iban a prender fuego las hojas mientras las pasaba con rabia, la que me tenía descolocada, encontré el título del artículo de Tuñón. Lo debo haber pasado unas cuarenta veces y media, y recién ha llamado mi atención. Creo que cuando uno lee esta frase, lo primero que atina a hacer es contemplar su propio mundo, el propio hábitat como lo es mi casa en este preciso momento. Miré de lado a lado, me escabullí entre las patas del bargueño de mi abuelo, trepé por las paredes infinitas y rasposas por la culpa del salpicré, recorrí los pisos de madera vieja, miré atenta los papeles desparramados por el escritorio, una botella vacía de jugo y también todo lo que era iluminado por la luz de la computadora y podía mín...